Get Adobe Flash player
Inicio Asambleísta William Tórrez EL SALAR DE POOPÓ

EL SALAR DE POOPÓ

* Por: William Tórrez Pérez


Con la misma indiferencia mostrada por el gobierno en su show presentado durante el devastador incendio de Tarija, se ha celebrado un espectáculo plurinacional en Orinoca, durante la ya práctica formación de un salar en la parte sur, de lo que fue el Lago Poopó.

Esta indiferencia se mostró a todo el mundo gracias a la magia de la multimillonaria propaganda gubernamental, recursos que bien invertidos en política ambiental, inteligencia para la verdadera diplomacia y proyectos hídricos auténticos quizás hubiesen evitado la tragedia del ecosistema, tragedia que alegremente se ha dado por pasada y pisada.

Es increíble que las autoridades nacionales y departamentales hayan dado por solucionado el problema del lago, sólo con la fantasmal apariencia de los rebalses de la estación lluviosa y el espejismo de unos pocos centímetros de agua.

Es igual de increíble el cuasi cómplice silencio del pueblo y sus fuerzas vivas (comités civicos), silencio que se parece mucho a la dejadez  fácilmente manipulable, da mucha lástima que existan más pronunciamientos por algo tan trivial como el origen de postres o comida variada que por el lago Poopó.

Es también increíble que el show plurinacional se muestre tan activo a escasos kilómetros de la zona de desastre y emergencia ambiental, con sus desfiles, farándula y nuevos ritos de culto al líder.

¿Acaso no lo dijeron antes?, que el problema obedecía a la reducción del caudal de agua y al elevado coeficiente de evaporación, agravado por el mal manejo de los recursos hídricos y la práctica ausencia de proyectos de preservación, que las lluvias sólo eran estacionales, que exactamente en el mes de agosto, la mayor parte dela superficie del lago se iba a secar nuevamente.

Al parecer todos somos sordos, ciegos, mudos y tal vez hasta tontos.

El accionar de los dirigentes político-administrativos fue menos que lastimero, ninguna propuesta, sólo paliativos cual más cual menos y mientras unos se suben el sueldo, ejecutan chantajes mediáticos para evitar la fiscalización de los fondos de la Cuenca Poopó, el lago sencillamente dejó de existir una vez más.

El panorama blanco, azotado por un altamente nocivo polvo de grises tormentas, está presente en la vida de nuestra tierra, una vez más.

Lago Poopo; el que fuera el segundo mayor lago de Bolivia, heredero de mares ancestrales, cuna de leyendas, se ha transformado en un nuevo salar, con un porvenir muy dudoso para la vida de Oruro.

Preguntemos a las autoridades y esperemos que su respuesta no sea un discurso exculpatorio, una muestra de lo absurdo  o una búsqueda de cabezas de turco.