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Inicio Asambleísta William Tórrez UNIVERSIDADES INDIGENAS SIN AUTONOMÍA ¿CENTROS DE ADOCTRINAMIENTO O NUEVOS ELEFANTES BLANCOS?

UNIVERSIDADES INDIGENAS SIN AUTONOMÍA ¿CENTROS DE ADOCTRINAMIENTO O NUEVOS ELEFANTES BLANCOS?

Por: William Tórrez Pérez


Con la acostumbrada y billonaria propaganda mediática plurinacional, se hizo el acto de la segunda graduación de la universidad “indígena” en el Chapare, claro con las acostumbradas desafortunadas declaraciones del presidente y sus acólitos.

No entraremos a discutir la naturaleza de “indígena” en una zona cuyo componente demográfico es de personas de todo el país con generaciones de mestizaje, donde los auténticos originarios están tratando de defender su estilo de vida en su territorio ancestral y naturalmente no son beneficiarios de los millonarios recursos destinados al movimiento cocalero.

Empero llama poderosamente la atención el hecho de la declaración presidencial de que las universidades indígenas no tendrán autonomía.

Aplaudimos, no obstante, la voluntad de superación del pueblo y el derecho a la educación superior de nuestra gente, pero existen dudas.

Más allá de la presumible y no general mala utilización de los últimos tiempos de la autonomía universitaria por parte de algunos malos dirigentes (que curiosamente luego se dedicaron a la política escalando posiciones en el llamado “proceso de cambio”) se le debería recordar al señor presidente el papel destacadísimo de la universidad boliviana en la lucha contra las dictaduras y su papel en la recuperación de la democracia, rol que pudo cumplir con grandes y dolorosos sacrificios de hombres y mujeres auténticos revolucionarios GRACIAS A LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA.

¿Lo sabrá el presidente?, ¿lo sabrá el vicepresidente en alguno de sus miles de libros?, ¿lo sabrán sus asesores?
O quizás sí lo saben, si saben que la autonomía universitaria es un baluarte de lucha contra las dictaduras y los intentos de dictaduras, que es un peligro de libre pensamiento en contra de toda forma de totalitarismo.

Si es que existe la posibilidad aunque sea mínima de que estas universidades indígenas se conviertan en centros de adoctrinamiento para crear generaciones de fanáticos al servicio del régimen, nuevas “guardias nacionales bolivarianas” y porque no futuros funcionarios obedientes, si es que esta mínima posibilidad de este escenario de pesadilla existiese entonces debemos de considerar la absoluta certeza de que la ausencia de autonomía en estos establecimientos es para lograr esas temibles; para la democracia; metas.

Otra posibilidad mucho más “acorde” al modus operandi del “proceso de cambio” y menos rayana con la paranoia, es que las universidades indígenas SIN AUTONOMÍA se conviertan en un futuro en elefantes blancos extrayendo recursos del estado sin control de ningún tipo gracia a la falta de autonomía.

Con la acostumbrada y billonaria propaganda mediática plurinacional, se hizo el acto de la segunda graduación de la universidad “indígena” en el Chapare, claro con las acostumbradas desafortunadas declaraciones del presidente y sus acólitos.

No entraremos a discutir la naturaleza de “indígena” en una zona cuyo componente demográfico es de personas de todo el país con generaciones de mestizaje, donde los auténticos originarios están tratando de defender su estilo de vida en su territorio ancestral y naturalmente no son beneficiarios de los millonarios recursos destinados al movimiento cocalero.

Empero llama poderosamente la atención el hecho de la declaración presidencial de que las universidades indígenas no tendrán autonomía.

Aplaudimos, no obstante, la voluntad de superación del pueblo y el derecho a la educación superior de nuestra gente, pero existen dudas.

Más allá de la presumible y no general mala utilización de los últimos tiempos de la autonomía universitaria por parte de algunos malos dirigentes (que curiosamente luego se dedicaron a la política escalando posiciones en el llamado “proceso de cambio”) se le debería recordar al señor presidente el papel destacadísimo de la universidad boliviana en la lucha contra las dictaduras y su papel en la recuperación de la democracia, rol que pudo cumplir con grandes y dolorosos sacrificios de hombres y mujeres auténticos revolucionarios GRACIAS A LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA.

¿Lo sabrá el presidente?, ¿lo sabrá el vicepresidente en alguno de sus miles de libros?, ¿lo sabrán sus asesores?
O quizás sí lo saben, si saben que la autonomía universitaria es un baluarte de lucha contra las dictaduras y los intentos de dictaduras, que es un peligro de libre pensamiento en contra de toda forma de totalitarismo.

Si es que existe la posibilidad aunque sea mínima de que estas universidades indígenas se conviertan en centros de adoctrinamiento para crear generaciones de fanáticos al servicio del régimen, nuevas “guardias nacionales bolivarianas” y porque no futuros funcionarios obedientes, si es que esta mínima posibilidad de este escenario de pesadilla existiese entonces debemos de considerar la absoluta certeza de que la ausencia de autonomía en estos establecimientos es para lograr esas temibles; para la democracia; metas.

Otra posibilidad mucho más “acorde” al modus operandi del “proceso de cambio” y menos rayana con la paranoia, es que las universidades indígenas SIN AUTONOMÍA se conviertan en un futuro en elefantes blancos extrayendo recursos del estado sin control de ningún tipo gracia a la falta de autonomía.